"La aventura, la gran aventura, es contemplar cómo aparece una cosa desconocida cada día delante de tus ojos".

-Henry Cartier-Bresson-

30 may 2014

Viajes: West Coast USA. Un viaje de película (I)

Si me preguntaran qué tipo de viaje me gusta más respondería que los "Road Trip", es decir, aquellos en los que haces ruta con tu propio vehículo, parando donde te apetece, viendo lo que una quiere ver y no lo que se supone que hay que ver y haciendo noche cada día en un sitio distinto. Ese sería (hoy por hoy) mi viaje ideal. De éstos he hecho ya unos cuantos... El norte de España en una autocaravana en el 97, Escocia en 2003, Bretaña en 2006, Irlanda en 2012... pero quizá el más espectacular fue cuando en 2010, y junto con una amiga, recorrimos durante dos semanas las míticas carreteras de la Costa Oeste de los Estados Unidos.

Carreteras rectas y grandes espacios. El oeste americano en estado puro! Ruta 66, Nevada (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/1000" - ISO 80

Después de dos aviones y poco más de 15 horas de vuelo llegamos a Los Angeles, que sería nuestro inicio y final de viaje. La verdad... yo llegué muerta de cansancio y de sueño. El primer día fue recoger el coche de alquiler y poco más. Y ese no podía ser otro que un Chevrolet -automático, como no- aunque he de decir que los Chevy de hoy en día nada tienen que ver con aquellos maravillosos Chevelle, Malibú o Bel-Air de los 50 y 60. Esos sí eran coches americanos... hoy en día todos los automóviles son iguales...

Hicimos noche en un hotel cercano al aeropuerto y a la mañana siguiente me sentía descansada y eufórica. No me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que ese iba a ser un viaje genial. Tampoco íbamos a necesitar mucho rato para meternos de lleno en un atasco de película (recordáis The Italian Job?) en una de esas enormes autopistas de 7 carriles que atraviesan L.A. Habíamos decidido irnos directamente a Hollywood Boulevard (donde Richard Gere encontró a Julia Roberts en Pretty Woman) y pasar la mañana viendo las estrellas en el Paseo de la Fama, el Teatro Chino y el Kodak Theatre, donde se entregan cada año los premios Oscar. Fue entretenido, si, pero lleno de gente, así como muchos personajes y personajillos disfrazados para que te hagas una foto con ellos. Casi agobiante y todo... y de glamour, poco.

Si, yo también me hice una foto en Hollywood Boulevard...  Los Angeles (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f5 - 1/500" - ISO 100

Antes de irnos para Palm Springs aún subimos por las colinas de Los Angeles para ver más cerca el famoso cartel de Hollywood y visitar el Observatorio Astronómico Griffith.  Había una curiosidad que ambas teníamos ganas de ver (llamadnos raras... pero cada uno ve lo que le viene en gana, y ya que estábamos allí...) y ésta era una tabla periódica de los elementos a gran tamaño y que incluía una muestra de cada elemento en su interior. Ya os digo, curioso.

Tabla periódica de los elementos, con los elementos reales. Griffith Observatory, Los Angeles (USA).
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f4 - 1/40" - ISO 400

Ahora ya sí. A media tarde nos despedíamos de Los Angeles y de sus monumentales atascos hasta dentro de dos semanas, concretamente trece días de completa libertad atravesando paisajes míticos y carreteras secundarias, desiertos con cactus y cafeterías de estética sesentera donde parar a beber un café infame y degustar la tarta del día. La "Creedence" sonaba en el cd del coche e íbamos devorando millas por la interestatal 10, adelantando a los enormes camiones y a las espectaculares pick-ups mientras nos alejábamos de la gran ciudad. ¿Se puede ser más feliz?

Al anochecer llegamos a Palm Springs, una pequeña ciudad en medio del desierto y apodada "el patio de las estrellas" ya que muchos famosos tienen aquí su segunda residencia gracias a su clima templado durante todo el año. Esta población y el desierto que la rodea han servido de localizaciones cinematográficas en muchas películas, como por ejemplo American Gigolo, Mision Imposible III, Bugsy, Arma Letal II, El Aviador, Velocidad Terminal o Diamantes para la Eternidad... (entre otras muchas).

Nos acomodamos en el que sería nuestro primer motel del viaje. Por suerte, ni ese ni ninguno de los demás tenía nada que ver con el Bates Motel de Psicosis... Es más, me encantó el concepto motel y poder aparcar el coche justo delante de la puerta. Muy práctico, si.

Main Street, o calle principal de Palm Springs, California. (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f13 - 1/80" - ISO 100

Aunque si queréis que os diga la verdad, yo recordaré Palm Springs por dos cosas. Primero, porque allí me comí las mejores fajitas rancheras que me he zampado nunca (concretamente en Las Casuelas, un restaurante mejicano con una enorme terraza y música en vivo) y en segundo lugar porque fue en una tienda de esa localidad donde me compré el sombrero de cowboy (¿o debería decir cowgirl?) que me iba a acompañar durante todo el viaje. Durante ese día atravesamos el desierto y entramos en el estado de Arizona. Los enormes cactus Saguaro se sucedían milla tras milla y el sol y el calor apretaban de lo lindo!

Interestatal 10, entrando en el estado de Arizona (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/1000" - ISO 80

Realmente estaban siendo dos días de mucha carretera y pocas fotos... no me preocupaba en exceso ya que sabía que aún quedaban un montón de días y los mejores sitios estaban por llegar. Tampoco habíamos abandonado aún las carreteras principales, así que me dediqué a disfrutar de la jornada, a conducir y a cambiarme al asiento del copiloto a leer los mapas cuando era necesario. No sabía yo que esa misma tarde podría hacer una de las mejores fotos del viaje, y es que cuando llegamos a nuestro alojamiento en Scottsdale tuvo lugar una preciosa puesta de sol, acontecimiento que aproveché como pude, puesto que ya estaba en remojo dentro de la enorme piscina del hotel... Al final, habitación un poco mojada y yo haciendo fotos en bañador...

Puesta de sol en Scottsdale, Arizona (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,8 - 1/125" - ISO 80

Aunque ese hotel era de los buenos, a la mañana siguiente teníamos prisa por salir. Aquel era el día en que íbamos a llegar al Grand Canyon y ya queríamos estar allí. En las jornadas precedentes habíamos ido a nuestro ritmo, parando donde y cuando nos apetecía y tomándonos nuestro tiempo, pero acordamos que ese día haríamos de un tirón los casi 370 km. que nos separaban del Gran Cañón del Colorado para poder pasar más tiempo allí. Creo que sólo paramos a repostar y antes de comer estas particulares Thelma y Louise estábamos entrando en el Grand Canyon National Park, uno de los hitos del viaje. Sólo esperábamos no acabar como ellas...

¿Qué queréis que os diga? ¿Qué es grande? No, es inmenso. ¿Qué es bonito? Que va, es alucinante, sobretodo al atardecer. ¿Qué es el sitio de los que he estado que más me ha impresionado? Pues si, realmente si. ¿Qué las fotos no le hacen justicia? Para nada. La primera vez que lo vi y me acerqué a su borde, se me puso el vello de punta. Qué formidable espectáculo nos brinda aquí la naturaleza. Luego me entristecí... me paré a pensar en el monumental trabajo de erosión del río Colorado a lo largo de los siglos... y ahora hay años en que no llega al mar. En momentos como ese me doy asco de pertenecer a la especie humana...

Grand Canyon National Park. Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f5,6 - 1/20" - ISO 400

Una de las mejores cosas que hicimos fue sobrevolarlo en helicóptero (papillon helicopters). Aparte de que fue una experiencia magnífica, las vistas desde arriba son una maravilla. Además, impresiona de verdad el momento en que el helicóptero pasa de volar bajo, casi rozando las copas de los árboles, a salir al cañón y mostrar el abismo que hay hacia abajo. Realmente vale la pena.

Sobrevolando el Gran Cañón y el río Colorado. Grand Canyon National Park, Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f8- 1/160" - ISO 100

Al atardecer fuimos a ver la puesta de sol desde uno de los muchos miradores naturales que hay en la zona del South Rim. No estábamos solas, como era de esperar había más gente, pero curiosamente todos guardaban un silencio casi respetuoso mientras contemplaban como el sol iba bajando y las sombras se adueñaban progresivamente de los resaltes rocosos. En ese momento se oyeron los aullidos de un coyote en la lejanía. Sin duda, fue el momento del viaje.

Atardecer desde Maricopa Point. Grand Canyon National Park, Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f10 - 1/50" - ISO 100
Esa noche dormimos en una cabaña de madera, a escasos metros del borde sur del cañón, y a la mañana siguiente nos levantamos antes del alba para poder disfrutar del espectáculo de la salida del sol. Aunque vivirlo estuvo muy bien, me quedo con el atardecer. No hay que levantarse a horas intempestivas y la luz es mucho mejor, al menos desde el borde sur del cañón.

Seguimos viaje y volvimos hacia Flagstaff para tomar la interestatal 40 en dirección oeste, pero al rato la abandonamos para recorrer un tramo de la mítica Ruta 66, la llamada "carretera madre". Originalmente, esta vía unía Chicago con Los Angeles a través de 8 estados y un recorrido total de casi cuatro mil kilómetros. Luego, llegó la construcción de las autopistas interestatales y con ellas muchos tramos de la ruta 66 cayeron en el olvido, mientras otros fueron reconvertidos en carreteras estatales o vías de servicio. ¿Habéis visto la película Cars? Pues eso... a lo Radiador Springs... de hecho pasamos por muchos pueblos auténticos y totalmente desvencijados, aunque los más avispados siempre aprovechan el tirón que la Ruta 66 tiene actualmente para hacer negocio.

Antigua gasolinera en la Ruta 66. Hackberry, Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f8 - 1/125" - ISO 100

Pero bueno, por fin estábamos fuera de las interestatales y circulábamos por solitarias carreteras secundarias. En una de ellas, al lado mismo de la ruta, pudimos ver una majestuosa águila de cabeza blanca ahí mismo,  a dos metros! Llegué a parar el coche, pero cuando hice ademán de echar mano a la cámara, el animal nos miró y salió volando. Lástima... hubiera sido una buena foto... Mientras tanto seguíamos sumando millas a la ruta y disfrutando de los enormes paisajes desérticos de la américa profunda.

Tal y como se dice en el film Un mundo perfecto, "...esto no es un coche, es una máquina del tiempo. Ahí delante está el futuro, en el espejo está el pasado y esto, Buzz, es el presente..."
Reflejo en el retrovisor. Ruta 66, Arizona (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/1000" - ISO 80

Antes de abandonar definitivamente los terrenos del Gran Cañón aún queríamos ver otro sitio. El fabuloso (o  abominable, depende de como se mire) Skywalk, una pasarela-mirador de hierro y cristal en forma de herradura que desafía al vértigo y se asoma al abismo en el sitio conocido como Eagle Rock, en Grand Canyon West en plena reserva india de los Hualapai. Quizá si hubiéramos sabido lo que nos costaría llegar hasta allí hubiéramos pasado de largo... más de dos horas de carreteras solitarias y los últimos 40 km sin asfaltar. Pero he de reconocer que el sitio es magnífico, aunque en mi opinión lo sería más sin ese "mamotreto" artificial que han montado...

The Skywalk, Grand Canyon West. Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f11 - 1/200" - ISO 100

Ya por la tarde, volvimos por donde habíamos venido y pusimos rumbo a Las Vegas, la ciudad del juego y del pecado, aunque antes de llegar aún tendríamos que pasar por la presa Hoover, la que sale en la famosa escena de Superman y en otras muchas películas. Cuando estuvimos por allí, la US Route 93 todavía pasaba por encima mismo de la presa pero unos meses más tarde se terminó el puente O´Callaghan-Tillman situado un poco más al sur y ahora el tráfico se desvía por ahí.

Sea como fuera estábamos ya en Nevada, y no tardaríamos mucho en ver las luces de neón de la capital mundial del juego y del espectáculo. Las Vegas, allá vamos!

(continuará...)

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Viajes: West Coast USA (III)
Viajes: West Coast USA (IV)

2 comentarios:

  1. Anónimo30.5.14

    Can't wait for 2nd part!

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  2. I hope you enjoy with the second part: Las Vegas and Death Valley.

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